08 junio 2012

Sesión 16. Actividad 5



@Equipo Software@

De acuerdo con los expertos, antes de iniciar un trabajo en equipo hay que tomar en cuenta cuáles son los intereses y  límites que favorecen la creatividad y que son imprescindibles para que, tanto el grupo, institución o empresa como la familia puedan funcionar adecuadamente, logrando así su supervivencia. Los límites claros se traducen en tener definidos el rol, la función y la tarea de cada miembro.

Una organización está compuesta por órganos cuyo funcionamiento resulta imprescindible para la supervivencia del sistema total. Haciendo una analogía es como el funcionamiento de cada órgano del  cuerpo humano y sus distintos sistemas: el digestivo, respiratorio, reproductivo o circulatorio entre otros. Es decir,  cada sistema, cada órgano tiene un rol, una función y tareas específicas que forman parte de su funcionamiento, sin los cuales todo colapsaría. Esto quiere decir que cuando los roles, las funciones y las tareas no quedan delimitadas, esto traerá al grupo confusión y caos, ya sea en el mediano o largo plazo; e indudablemente al fin, no solo de un equipo sino que reflejara en la institución, empresa o familia.

El trabajo en equipo es un proceso colectivo, no lo puede realizar una sola persona. Cuando varios individuos se reúnen para formar un grupo, cada cual aporta sus conocimientos personales, sus habilidades, sus ideales y sus motivaciones. La forma de interactuar de estos individuos para formar una colectividad puede ser positiva o negativa. Por ello, valdría la pena retomar  un punto valioso la evaluación efectiva (hacerlo bien) y la eficiencia (hacerlo bien y en el tiempo correspondiente); parece a simple vista parece fácil. Pero  si  lleva un tiempo el poder resolverlo. Tal vez  se deban replantearse muchas cosas y será un desafío poder encaminarlo a mayores logros, asegurando la supervivencia y el futuro del equipo. Hacerlo  ayudará no sólo a no duplicar tareas sino también a generar un clima de compañerismo y cordialidad entre el grupo y la institución o empresa o familia según se trate. Como dice un antigua adagio de los diseñadores “Forma sigue a función” y los administradores la han cambiado por  “La estructura  sigue a la función”
Después de esta breve introducción, damos paso a la pregunta ¿Cómo se establecen las funciones y los roles de cada quien?, al respecto, se podrían considerar los siguientes puntos, con el único objetivo de obtener el máximo rendimiento de quienes se organizan en grupos, como miembros comprometidos con un proyecto:

1. Seleccionar bien a los miembros del grupo (somos cuatro): las personas deben adaptarse perfectamente al perfil idóneo para desempeñar las funciones, así como al propio trabajo en equipo.

2. Fijar objetivos inmediatos y accesibles: conseguir resultados positivos refuerza la moral del equipo y proporciona la confianza necesaria. Para ello, será necesario fijar objetivos de corto  plazo.

3. Delegar.- Permite repartir esfuerzos a la vez que se asegura un mayor involucramiento de los miembros del equipo en el proyecto. Para delegar eficazmente hay que asegurarse de que cada uno conozca sus funciones, recursos y responsabilidades.

4. Fomentar la comunicación-. Todos los miembros del equipo deben conocer los objetivos del proyecto y estar de acuerdo con ellos; frecuentemente, se observan iniciativas que fracasan porque “las prioridades de una persona son distintas a las del resto”, y no existen vías de comunicación que sirvan para aunar objetivos y esfuerzos.

5. Asegurar el crecimiento profesional del equipo.- Los procesos de acompañamiento como el mentoring o el coaching son los más utilizados.
6. Pasar tiempo juntos. (Por nuestro sistema, solo es por la virtualidad).
7. Fomentar la cooperación, no la competencia.
 8. Determinar las pautas de comportamiento.- Es importante que todos los miembros del equipo sepan qué es lo que pueden y no pueden hacer, y cómo deben hacerlo.
9. Comprender y tolerar los errores.
10. Animar y felicitar.
Cuando un grupo esta bien definido, cualquiera de los miembros puede tomar la dirección del mismo, aunque sí se trata de un organización los funciones y roles de cada miembro ya están determinadas, es decir, que tienen una jerarquía, para que funcione. Por ejemplo un experto en relaciones el ingeniero estadounidense Peter Senge,   se refiere a la importancia del aprendizaje de los equipos: "La unidad fundamental de aprendizaje de las organizaciones modernas son los equipos y no las personas. El aprendizaje en equipo se inicia en el diálogo, es decir, en la capacidad de los miembros de un equipo de entrar a pensar juntos auténticamente". Es decir, que el pensar como un todo es mucho más productivo que la suma de las partes; a esto, se le llama en síntesis “ “trabajo colaborativo”.
En este sentido es necesario que cada miembro de un equipo asuma un rol, porque a medida que un grupo aprende a trabajar se familiariza con el desempeño de las tareas y los roles se configuran naturalmente. Las personas descubren cómo armonizar sus habilidades, técnicas sociales y emocionales en el equipo, y esto incide en el desempeño eficiente del grupo. Cada uno irá abandonando su postura o individualidad negativa para convertirla en un rol positivo que apunte a un objetivo común y le otorgue eficiencia al trabajo; entonces, las personas que forman un grupo de trabajo se desarrollarán como equipo y aportarán ventajas visibles, para los demás.
En este apartado se destaca, que en ciertos equipos o grupos de trabajo se  encuentran miembros que cuentan con algunas de las siguientes características:
·         El Coordinador. Es quien debe ser capaz de generar sinergia en el grupo, y es quien aclara y define las metas y promueve la toma de decisiones.

·         El Creativo. Es quien aporta su imaginación y creatividad al equipo. Resuelve problemas difíciles. Es una persona llena de ideas, fuente de propuestas y sugerencias originales.

·         El Investigador. Busca oportunidades, es comunicativo y su papel principal es el de evitar que el equipo se quede estancado.

·         El Impulsor. Es un individuo retador y dinámico. Puede trabajar bajo presión, tiene iniciativa y coraje para superar obstáculos.

·         El Evaluador. Es serio y perspicaz. Percibe las oposiciones, juzga con exactitud y analiza las ideas presentadas, valora sus pro y sus contras y proporciona instrumentos de análisis para que el equipo pueda decidirse por la alternativa más adecuada.

·         El Cohesionador. Es cooperador y apacible, perceptivo y diplomático. Escucha a los demás, evita los enfrentamientos y es sensible para identificar necesidades e inquietudes de los demás miembros.

·         El Implementador. Es el organizador práctico que transforma las decisiones y estrategias en tareas definidas y realizables, que los miembros del equipo puedan manejar

·           El Finalizador. Esta persona se preocupa por lo que puede estar mal realizado y por los detalles para asegurarse de que se ha hecho todo; es el meticuloso del equipo, el que vela por no dejar nada que hacer.

·         El Especialista. Está interesado por una sola cosa a la vez, cumple con sus obligaciones y aporta conocimientos técnicos específicos. Contribuye solamente cuando conoce del tema.
Por otro lado, hay que resaltar que en todo grupo se deben tomar en cuenta los siguientes elementos, que eviten que el grupo no se  desintegre:   a) cumplir su rol sin perder el foco y la noción de equipo; b) la empatía, la lealtad y confianza consigo mismo y con los demás; c) el autoconocimiento y la autorreflexión,) d) el sentido de responsabilidad, la autodeterminación, optimismo, iniciativa y tenacidad; e) la inquietud por la superación y la capacidad de autoevaluación.
Si, no, se tienen claros estos puntos, el equipo, ya no es equipo como tal, es decir, que cada quien trabaja, individualmente y se rompe con la premisa del trabajo colaborativo, generando con ello, confusión y caos. Por eso y a manera de conclusión, la reciprocidad es la base de la cooperación y la colaboración; en general, lo que uno da es lo que recibe. Recientemente, varios investigadores han descubierto “neuronas espejo” en el cerebro, lo cual indica que nuestro sistema límbico (cerebro emocional), el que rige la empatía, recrea en nosotros la experiencia de las intenciones y las emociones del otro. El intercambio y la adaptación interna permiten que dos individuos sean capaces de identificarse con los estados interiores del otro. En consecuencia, ambos podrán hacer las concesiones necesarias en el momento debido.
Referencia:




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